Mensaje del presidente
Desde muy niño, y por vivencias muy especiales, sentí una preocupación por el fin de la existencia material del ser humano… la muerte, y de cómo los "vivos", manipulan los sentimientos de los deudos en su propio beneficio, pretendiendo poner precio al dolor, al amor y a la dignidad del ser humano; el bochornoso espectáculo de las lloronas, la innecesaria mutilación del embalsamamiento y la triste realidad de los cementerios, me hicieron un ávido investigador del desenlace de la vida, drama del cual un día yo también seria parte.
Como producto de esta investigación llegue a la conclusión de que la cremación era el único método digno y ambientalmente seguro de disposición de un cuerpo después del paso de esta vida. Concluí que el embalsamamiento no era mas que la excusa de los intereses creados de mantener un cuerpo sin vida como centro de un evento social llamado velorio, olvidando que la esencia del ser humano, el espíritu , el alma, no yace, sino que vive para siempre, portador de la promesa del creador de la vida eterna. Entendí que se prestó mas atención al estuche que al contenido, que admirábamos la luz y no la estrella, que el amor no se demuestra con ostentación, porque el dinero no abre las puertas del cielo, el buen uso de este en vida, puede hacernos mas justos, pero su mal uso nos condena irremediablemente.
El proceso de descomposición de un cuerpo es un foco de contaminación que en el siglo XlX fue considerado por muchos profesionales de la salud como un crimen, contra la humanidad esta fue la razón primordial para el desarrollo de la cremación en Europa y América. Esta fue una de las razones que mas influyeron en mí para establecer Celestium, ofrecer a otros el resultado de mis hallazgos y la base de mi filosofía personal.
Celestium fue creado en 1987 como un apostolado dentro de la cremación, lo que creí bueno justo y digno para mi familia y para mí, simplemente lo puse a la disposición del prójimo, un servicio sencillo y profundamente espiritual, porque al fin y al cabo somos eso… espíritu sobre materia y no materia sobre espíritu.
Carlos E. Rodríguez Pardo
Presidente / Fundador
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